Yo fui feliz

Cristina*

Yo fui feliz porque ganó Alfonsín.

No te lo voy a negar, al salir de una época tan oscura como vivimos, pensar que se entraba en democracia, y podía votar después de tantos años, honestamente fui muy feliz.

El otro día se lo decía a mi hija, que en aquel entonces tenía seis o siete años, mirá, le dije, quiero hablar de “ese” momento. Ella recuerda que yo la desperté a las 6 de la mañana para  decirle que había ganado Alfonsín porque ella lo quería, porque yo lo quería. Ella lo tomaba como un abuelo. La realidad era esa, fui feliz.

Creo que Alfonsín ganó bien. Pero lamentablemente terminó mal. Me dio mucha pena, ganó en un determinado momento; que fue -creo-, gracias a Herminio Iglesias, no sé, me pareció a mí, a lo mejor estaba equivocada, pero Iglesias hizo algo que no debiera haber hecho, y bueno era eso. Yo fui feliz.

Honestamente otra cosa no te puedo decir.

Alguien me preguntó si era la primera vez que había votado. No, ya había votado antes. Cuando era muy jovencita, fui a votar. Recuerdo que mi papá me decía que tenía que pensar (él era socialista), pero que yo votara lo que quisiera, esas eran las pautas que me dio mi viejo en ese momento. Hablaba mucho con él de política. Me contaba su historia antiperonista, pero con mucho respeto, igual que hablamos de Alfonsín ahora, lo que puedo decir es eso.

Estaba muy contenta, yo fui muy feliz porque ganó Alfonsín.

Esa noche, mi mamá vino a cenar a mi casa después de votar, y luego nos pusimos a ver televisión y el resultado de la votación, y el primer voto televisado decía: “¡¡¡Alfonsín!!!”

Y fue en mi casa un grito de alegría, sin saber si había ganado o no.

 

*Editado por Chiche, participante del seminario “Memoria Histórica y Tercera Edad”