Siendo tan chiquito

Por Enzo*

Tenía diez años en el 2001. Nací en San Pedro. Viví allí hasta que vine a Buenos Aires a estudiar. Me acuerdo de algunas cosas bastante fragmentarias. Se había abierto un club de trueque en el pueblo, que se llamaba La Esperanza, bastante alejado del centro; ahí funcionó el primero y más grande, después empezaron a proliferar en los barrios.

Vivíamos en mi casa con mis viejos y mis hermanos, mi abuela materna hacía dulce de durazno y berenjenas en escabeche para llevar al trueque. No puedo acordarme de qué era lo que traían a casa a cambio. Si bien no pasábamos ninguna urgencia, era el modo que encontramos para poder tirar un poco mejor. Me acuerdo patente de mi abuela, de la olla haciendo dulce y llevando los frasquitos que muchas veces se los cambiaban por esos bonos que equivalían a una cantidad de pesos. Por lo general los cambiaban por algún otro alimento.

Recién, en el taller**, cuando alguno de ustedes mencionaba el tema del viaje a España tuve muy presente, muy fuerte, la incertidumbre. Siendo tan chiquito y escuchando muchos relatos de otras familias de la misma ciudad que, por diferentes situaciones se iban a España, sobre todo me acuerdo de una escena particular, con un miedo muy fuerte. Mientras se estaba preparando para salir le pregunté a mi mamá si nosotros también nos íbamos a ir. Y mi mamá dijo que no, que de ninguna manera, que si bien estaba muy mal la situación, el laburo de mi viejo en INTA por el momento no corría peligro. Entonces la idea no era irse. 

Me acuerdo de esa sensación de mucho miedo en el momento de preguntárselo y el alivio cuando me dio a entender que no, que íbamos a seguir viviendo ahí, en San Pedro.

*Editado por Norma en el marco del taller de edición de testimonios en agosto de 2019 en la Facultad de Filosofía y Letras (UBA).

 ** Referencia al seminario “Memoria, testimonio, escritura” del primer cuatrimestre de 2019.