No sabía… sabía

Jorge*

Estoy podrido que me mientan. Voy a hablar con la verdad.

El 1° de junio de 1978, me lo acuerdo. Por lo menos me acuerdo que dejé de trabajar, para ir a ver la inauguración, en casa. Era UNA ceremonia, comparada con lo que habían sido otras olimpíadas; no pasamos vergüenza. Y me acuerdo que festejé.

Entré a militar en el peronismo en el 72, pidiendo la vuelta de Perón; estuve en Ezeiza.  Tenía una familia con cuatro varoncitos.

Entendí, percibí, que lo que venía del lado de los montoneros y compañía, en la militancia barrial, no era peronismo. Me hice amigo de los punteros. Entré a leer a Perón. Me rompió la cabeza.

Cuando vino el golpe del 76, yo militaba en una unidad básica, con muchachos que eran de izquierda. Sinceramente no estaba al tanto de lo que estaba pasando. Estos chicos sabían.

Los cuatro contactos que tuve con este tema:

Una vez vino al negocio un oficial de policía, y me dijo: “Sé que Ud. es uno de los activistas de la unidad básica (estaba Cámpora al gobierno). Hay una orden de arriba que hay que tapar todo eso”. Dije: “No te calentés. Dejame a mí, que yo me encargo”. Porque yo no tenía nada que ocultar. Como no estaba con la izquierda, ni proceso.

Una vuelta un pollero… Nos pusimos a charlar, y me entero que había desaparecido un sobrino que era lisiado.

El tercer contacto que tuve con este tema: estoy cobrándole a un restaurant, y me cayó la policía. Todos contra la pared. Me revisaron, documentos, se fueron, me fui.

La cuarta vez, viene otro muchacho, el que yo le había comprado la carnicería. Él sí era medio montonero, militante. Lo tuvieron tres días, y lo largaron.
.*Editado por Susana, participante del seminario “Memoria Histórica y Tercera Edad”