Los aviones rasantes

Por María Esther*

 

El día 16 de junio del 55 había un acto de desagravio que hacía la Aviación porque una semana antes, en una manifestación católica muy grande del Corpus Christi en la Plaza de Mayo, quemaron una bandera.

Unos decían que fue la Policía, y otros decían que fueron los de la misma manifestación.

La Aviación dijo que iba a hacer un acto en desagravio y homenaje al general San Martín.

Entonces iban a sobrevolar los aviones rasantes.

Pero resulta que los aviones tiraron “confites”.

Yo trabajaba en la Dirección Nacional de Migraciones, y avisaron por teléfono que no fuera a trabajar.

Mi hermano vino corriendo a la parada del colectivo y me dijo que no fuera, que después me iban a decir.

Yo las bombas no las vi; los aviones sí, pero ni me imaginaba.

Recuerdo que llegué a casa y salí nuevamente a ver.

Mirando y mirando los aviones que pasaban.

No era un acto de desagravio por la quema de la bandera.

Ametrallaron la Plaza de Mayo, la Casa de Gobierno y el Ministerio de Hacienda.

Yo, desde el 30 hasta que terminaron las revoluciones hace poco, las pasé todas: una a una.

La del 30 no tanto, pero la del 43 y la del 45 son de las que más me acuerdo porque ya estaba en el secundario.

Recuerdo que nos hicieron salir temprano.

Veía los tranvías que pasaban y pasaban con la gente colgada de ellos.

Los tranvías todos pintados por Perón y todas esas cosas.

Yo no sabía lo que pasaba.

Nos vino a buscar el papá de una chica con la que viajábamos juntas.

Pero en la del 55 fue donde cayeron las bombas.

Sí, fue el 16 de junio y el 16 de septiembre de ese mismo año; fue la que organizó Rojas, Aramburu y después ese Lonardi.

Y… En fin, Perón se vio muy oprimido y tuvo que renunciar.

 

*Editado por Cristina, participante del seminario “Memoria Histórica y Tercera Edad”.