La historia de la señorita Julia

Por Juana*

 

Tengo el relato de una mujer grande, que conocí en la marcha de los jueves de las madres de Plaza de Mayo. Cuando le pregunté si se acordaba de su escuela en 1955, me respondió que recordaba a su maestra: la señorita Julia.

Ella estaba en quinto grado cuando se produjo el derrocamiento de Perón. Y un día, mientras los niños estaban en el recreo, entraron unos militares (podrían ser policías o gendarmes: ella no me supo especificar, pero estaban uniformados) y sacaron la estatua de Evita y de Perón del patio. Y la maestra —la señorita Julia— se puso a gritar desaforadamente que no permitieran que se hiciera eso, que no rompieran. Que se la den a ella, en todo caso, que ella se la llevaría a su casa. Les gritó de tal manera que uno de los gendarmes la agarró del pelo y la zarandeó delante de todos los otros compañeros docentes y de los alumnos, entre los cuales estaba la señora de la que les hablo.

Es una escena que le quedó grabada para toda su vida: la señorita Julia zarandeada de los pelos por un gendarme.

 

*Editado por Liliana, participante del taller de escritura de La Villalba.