La gente lo pedía

Por Miguel

Para el 24 de marzo de 1976,  yo todavía iba a la secundaria, a segundo año del colegio Di Gerónimo. Me acuerdo de ese día, a la mañana, cuando nos levantábamos para ir Luis y yo. Estaba todo oscuro.  En la cocina, mamá puso la radio y dijo: ¡váyanse a la cama, hay golpe de estado!. Ya estaban dando el comunicado “el Gerente General Rafael Videla…” y nosotros no entendíamos qué pasaba pero mis viejos estaban contentos. Festejamos todos porque no teníamos que ir a la escuela. La sensación era de alegría porque se acababa el gobierno de Isabel Perón, que era un desastre supuestamente, pero obviamente no sabíamos lo que empezaba; sí me acuerdo de que en mi casa había alegría, no sólo en mi casa, en la familia. En general, era como un alivio. La gente lo pedía. Pedía el golpe de estado. Ya lo estaban esperando.

Entonces ese día no hubo clases así que nos fuimos a jugar.

De hecho, cada vez que había un golpe de estado no había clases. Por ejemplo, el de Onganía en el 66 cuando volteó a Illia, después el de Lanusse y Levinton, que eran militares y se voltearon entre ellos y después el de Isabelita del 76. Nos habíamos acostumbrado a que vinieran los militares. Por eso se esperaba.

Así que básicamente me acuerdo porque ese día no hubo clases y porque en mi casa había alegría. No me acuerdo más porque tenía 14 años. Escuchabas la radio, las marchas militares y que iniciaba el proceso y mi vieja estaba enloquecida, estaba contenta. Ahí no había tiros, no había nada, no se mostraba. No había televisión así que no había ninguna escena. Todo era muy lavado.

Dieron un comunicado nomás.