Historia con luces y sombras

Por Irma*

 

Soy mendocina. Viví allí hasta el año 1964. Pertenecía a una familia de padre bancario y madre docente; de clase media, muy luchadora. Éramos seis hermanos. Todos estudiábamos en la escuela pública. Viví en una familia antiperonista.

En junio de 1955, dentro de la escuela también se vivía ese clima. Sin embargo, hablando de lo que pasa ahora con tanta grieta, mi mejor amiga, llamada Alicia Farcas, la compañera con la que me senté durante cuatro años; una chica excelente, que luego se convirtió en una pintora bastante conocida en Mendoza; una chica amorosa: con ella estudiábamos todo y era de una familia peronista. Me acuerdo de que cuando murió Eva Perón ella vino a la escuela con la banda negra puesta como muestra del luto por esa muerte. Yo no la llevaba.

Con eso de memoriar, de repente me acordé de la chica Vicky, cuyo padre era un político mendocino. Era ganso: así llamaban a las derechas que habían gobernado en Mendoza. Siempre decían que había hecho los mejores caminos. La hija concurría a quinto año del Normal y tocaba muy bien la guitarra, así que la convocaron para que tocara la guitarra para el 25 de mayo. Yo no estuve presente en ese acto, pero se corrió como reguero de pólvora la noticia de que la chica Vicky se negó a tocar la guitarra en el escenario porque había un busto de Perón y otro de Eva Perón. Creo que el padre la debe haber aleccionado muy bien, porque en esa época una no se daba cuenta. Entonces se dijo que la directora la echó de la escuela, y evidentemente fue así, porque en años posteriores nos enteramos de que había rendido como libre y de que se había recibido así.

Después vino el Corpus Christi. En Mendoza las noticias nos llegaban por el diario Los Andes y por la radio, que a veces eran de Chile y otra de Uruguay. Las noticias eran de que algo se estaba gestando: que evidentemente había un clima de que algo podía pasar. El 16 de junio, creo que a la mañana, debo haber ido a la escuela y cuando volví a mi casa me enteré del bombardeo. Mi recuerdo es que el bombardeo apuntaba a terminar con el Gobierno de Perón. Nadie a mí me dijo ni escuché que había habido 350 muertos como mínimo ni que realmente fue una tragedia, una masacre, lo que se hizo.

Yo creo que en el hecho de que no se hablara de esto había una intención de esconder muchas cosas. Así fue mi 16 de junio del 55.

 

*Editado por María Cristina, participante del seminario “Memoria Histórica y Tercera Edad”.