El mundial, una gran contradicción

Mirta*

Comienzo con la gran contradicción que significó el mundial como tapadera para la dictadura.

Yo era maestra de grado y estaba embarazada de mi hija.

Recuerdo que en la escuela se permitía, a los chicos, ver en los televisores los distintos partidos. Una de las profesoras de educación física participó en el espectáculo que se hizo con marchas militares. Me quedó grabado cuando comenzó el espectáculo, bah, no sé si era un espectáculo, las marchas militares.

Recuerdo que se hablaba del soborno a Perú, y lo recuerdo bien porque tengo un hijo (en ese momento de seis años) fanático del fútbol. Y evidentemente la gran contradicción estuvo en que mi hijo quiso salir a celebrar. Y salimos a celebrar, reconociendo en parte que era una forma de desahogarse para la mayoría de nosotros. Lo necesitábamos, aún sabiendo lo que estaba pasando.

 

*Editado por Marta, participante del seminario “Memoria Histórica y Tercera Edad”