De buenas a primeras

Irene*

Tuve que hacer un esfuerzo para acordarme de algo de la apertura del mundial de fútbol del año 1978.

Recuerdo que vi una exhibición como de gimnasia, de unas nenas vestidas  todas iguales, con colitas y moños de la bandera argentina.

Sí recuerdo bien lo que me pasaba a mí en esos días. Vivía en Merlo, a una cuadra y media de una base militar de la aeronáutica; sabíamos que pasaba.

Trabajaba en un Instituto de Menores. Entraban chicos que estaban bajo la fuerza aérea, eran hijos de desaparecidos. Unos cuantos fueron encontrados porque los andaban buscando. No sé qué hubiera sido de ellos, si las abuelas no los hubieran buscado…

Ella nunca habló de donde vivía ni de su familia. De buenas a primeras no vino más a trabajar. Había desaparecido. Después de muchos años me enteré que era la nuera de Azucena Villaflor.

Habíamos estado en el casamiento de otra compañera. Al marido lo fueron a buscar y le reventaron la casa. Se llevaron el álbum que esa noche habían retirado de la casa de fotografía, entonces a todas las que habíamos estado en la fiesta nos empezó el terror.

No sé qué tiene que ver lo contado con la apertura del mundial, pero esa es mi relación con el Mundial ’78.

 

*Editado por Susana, participante del seminario “Memoria Histórica y Tercera Edad”