Cuando las bombas sorprendieron al cartero y lo convirtieron en “caminante”

Por Néstor 

 

En el 55 yo tenía dieciocho años. Yo estaba en mi trabajo, en el Correo Central, en Sarmiento y Alem. A tres cuadras de la Casa de Gobierno. 

Ese no era un día normal: se sabía que había problemas con Perón. Que lo querían voltear.

No lo recuerdo con exactitud, pero fue al mediodía cuando empezó el bombardeo. Cuando empezó todo eso, yo estaba en el séptimo piso, en una oficina de Recursos Humanos. En la planta baja había gente, como todos los días, haciendo trámites, telegramas. De lo único que me acuerdo es de que empezó a temblar el edificio, y es un monumento el edificio; es toda una manzana. El Correo es muy grande, un edificio de ocho pisos.

Están bombardeando, empezaron a decir. Entonces cerraron las puertas del Correo, y no nos pudimos ir hasta a las 4 de la tarde aproximadamente.

Cuando abrieron la puerta del Correo dijeron: El que se quiere ir se va. Y yo me fui hasta mi casa caminando. Mucha gente caminando, corriendo. Mucho alboroto, en el centro más que nada.

Hasta mi casa serían como cien cuadras, una locura. Tardé como 5 horas. Cuando llegué al barrio toda la gente en la calle, comentando entre ellos, hablando. Fue una noticia terrible, impactante… Bombardearon la Plaza de Mayo, me decían los vecinos. Se sentían los aviones, las bombas. Que la gente se retire del microcentro, escuchaban decir todo el tiempo por las radios.

Mi vieja asustada, en la puerta. Esperándome. Llegue a las 9 de la noche.

Al otro día ya fui a trabajar… en transporte público, subte… Todo normal. Y lo que nunca se supo fue cuántos muertos hubo. No salió ni una noticia que diga… No sé, se encontraron dieciocho cadáveres.

Yo estaba como, digamos, sorprendido. Con dieciocho años no tenía miedo; quedé sorprendido. Nunca me hubiera imaginado un bombardeo en pleno centro…

 

*Editado por Beatriz, participante del seminario “Memorias Orales del Bombardeo a la Plaza de Mayo”.