Cuando conviene no recordar

Por Rita

 

Yo no estaba acá; no vivía acá. Me había recibido de docente y había conseguido trabajo en una localidad cerca de Rosario, cerca de San Lorenzo, que es una de las destilerías de petróleo, muy grande. Toda la gente del pueblo (era un pueblo muy chico) comentaba, salía y miraba porque se decía que estaban amenazando con que, si no se rendían, iban a bombardear. Nosotros estábamos cerca, así que estábamos con esa preocupación.

Para acordarme de la parte no tan triste, sino más alegre, teníamos un vecino que estaba con nosotros. Y ya eran las 11 de la noche, las 12. Nosotros estábamos esperando, mirando las luces de la destilería. Y entonces dice: Bueno, nos vamos a dormir. Nos vemos en este mundo, si no en el otro… nos juntaremos en el otro. Eso porque a mí me conviene no recordar.