Como si no hubiera existido, ¿te acordás?

Por Susana 

 

Hacía una semana había cumplido trece. Estaba en primer año de la escuela y vivía en Villa del Parque, en Nazca, casi esquina San Martín.

Los aviones pasaban rasantes por mi casa; salíamos al balcón y era una sensación muy fea la de sentir los aviones.

No sabíamos bien qué pasaba, y una preocupación que teníamos en mi casa era que uno de mis hermanos había ido al centro. No sabíamos nada; no había los medios de comunicación que hay ahora.

Mi hermano vuelve.

Él justo había estado viajando en un trolebús. Después nos enteramos de que una bomba había partido un trolebús. Mi hermano había estado en ese. Le cayó una bomba y lo partió. Él bajó antes, por sus cosas y por estar en pleno bombardeo.

Yo no tengo recuerdos de que se haya hablado a la noche, salvo de lo de mi hermano.

Hubo silencio.

De eso no se habló nunca más.

Y durante cincuenta años no se tocó nunca más el tema, como si no hubiera existido.

En el año 2005 lo recuerdan, y pudimos compartir algunos recuerdos. Y se supo lo de los trescientos y pico de muertos, que había estado silenciado.

Para mí fue muy valioso porque empecé a llamar a gente de mi edad y a preguntarles:  ¿Te acordás?