Brilla el sol para los argentinos

Haydée*

 

Primero, no me acordaba de nada de lo que había pasado el 30 de octubre de 1983. Sé que empezábamos con la democracia, pero no me acordaba si era la fecha de la elección o de la campaña.  Tengo como fogonazos. No sé si es real: me acuerdo que era un día totalmente luminoso de sol, de sol brillante.

No voté a Alfonsín, no recuerdo a qué candidato voté, ni qué otros candidatos había. Me vienen a la memoria Luder o Alfonsín. Me acuerdo de sensaciones, de una sensación de alivio y de liberación muy fuerte, muy grande. Una alegría muy grande, un como respirar.

Yo tengo dos hijos. Entré en la sala con uno de ellos y mi marido en ese entonces, entró con el otro. Yo le quería mostrar a mis hijos qué significaba votar, toda la ceremonia: entrar, mostrar el documento, salir.

Paralelamente recuerdo también dos cosas que pasaron después: una fuerte actividad barrial, en la que me inserté; en el colegio se trabajaba con la cooperadora. Cerca de la escuela de mis hijos había una feria muy grande. Allí se hicieron las fiestas. Fue algo muy fuerte. Otra, en mi trabajo, al que me incorporé inmediatamente, había algo muy mezquino, nos agrupábamos para conseguir ventajas por los cargos de éste o de aquél.

Yo voté un montón de veces, pero después de los 10 años que pasaron, no me acuerdo cuántas. Soy del 46, así que he votado un montón de veces.

Creo que fue esa sensación de explosión. Además de eso recuerdo cómo me asombró porque finalmente me di cuenta cuánta gente desconocía lo que había pasado durante años. Yo iba a un club con mis hijos y encontrarme con gente que empezó a descubrir qué había pasado a partir del Juicio a las Juntas me sorprendió.  Les creí, no digo que hayan mentido, pero yo no podía creer que se desconociera.

De otras cosas no me acuerdo. Sí recuerdo el día celeste de sol, un día muy brillante. Un día muy lindo, aunque no sé si llovía o no.

 

*Editado por Irene, participante del seminario “Memoria Histórica y Tercera Edad”